Un error común es pagar gastos personales con la cuenta de la empresa (o al revés). Parece pequeño e inofensivo, pero termina generando desorden, diferencias fiscales y decisiones basadas en números que no reflejan la realidad.
La solución es sencilla: separa lo personal de lo empresarial con cuentas/tarjetas distintas. Si por urgencia se mezcló, trátalo como reembolso: registra “por comprobar” y repón el dinero con evidencia (transferencia/depósito identificado). Si el socio/dueño pagó un gasto del negocio, reembólsalo con su comprobante y un soporte interno.
Así logras mantener una contabilidad limpia, impuestos correctos e información precisa para la toma de decisiones, pues tu utilidad y flujo de efectivo dejan de estar “contaminados”.
P. D. Esta semana se vence el plazo para la presentación de la prima de riesgo del IMSS por los colaboradores que tuviste en 2025, ¿ya la presentaste?
