Cada cierre de mes llega el mismo mensaje: “Este mes pagas $XX,XXX de impuestos.” Y ahí termina la conversación.
Pero ese número, por sí solo, no explica cómo va tu empresa. ¿Por qué subió el impuesto? ¿Por qué bajó tu utilidad? ¿Por qué vendes más y tienes menos dinero en el banco?
Esas preguntas valen más que el número. Un contador te dice cuánto pagar; una asesoría de mayor valor te explica por qué y qué hacer al respecto.
Por ejemplo: tu ISR subió porque creció tu utilidad, pero aún no cobras esas ventas, y eso puede presionar tu flujo en los próximos meses.
El número importa, pero entenderlo importa más. No basta con saber cuánto pagar, sino que se debe saber qué está pasando y qué hacer al respecto.
La contabilidad no debería ser solo el reporte de lo que ya pasó. Debe ayudarte a anticiparte a lo que viene.
La próxima vez que te digan cuánto debes pagar, pregunta por qué —y qué deberíamos hacer para anticiparnos a lo que viene.
Ahí empieza una contabilidad que realmente ayuda a dirigir un negocio.
– Eliezer Vega.
