Uno de los problemas más comunes en una empresa es tener depósitos en la cuenta bancaria sin soporte. Y ojo, no todo depósito es ingreso. Puede ser un traspaso entre cuentas, un préstamo, una aportación del socio, un reembolso o una devolución.
Cuando no está documentado, el SAT puede interpretarlo como ingreso omitido, y ahí empiezan los ajustes, diferencias y dolores de cabeza. Para evitarlo, te recomiendo tres hábitos sencillos:
1. Identifica cada depósito el mismo día que entra (quién lo envió y por qué).
2. Guarda un respaldo según el caso: si es venta, CFDI y evidencia del cobro; si es traspaso, referencia bancaria; si es préstamo, contrato simple y calendario de pago; si es aportación, acta o acuerdo del socio; si es reembolso o devolución, nota de crédito.
3. Lleva una bitácora mensual de “depósitos no identificados” y ciérrala antes de fin de mes.
Recuerda que para el SAT todo depósito es ingreso, salvo prueba en contrario.
-Eliezer Vega
