En una persona moral, existen diversos Poderes de Representación, los cuales otorgan facultades para realizar diversas gestiones:
Poder general para pleitos y cobranzas: Faculta para realizar toda clase de gestiones de cobro, como también ocuparse pleitos (o controversias) a nombre de la persona moral para defender intereses jurídicos de esta.
Poder general para actos de administración: Para realizar trámites a nombre de la representada, por ejemplo, ante dependencias de Gobierno, como el SAT o el IMSS, así también, ante instituciones bancarias para la apertura de cuenta empresariales.
Poder general para actos de dominio: El apoderado tiene facultades cual, si fuere el dueño, además de los 2 anteriores.
Poderes Especiales: Este tipo de poderes son más limitados que los anteriores, se designan limitando las facultades para realizar actividades específicas de representación, por ejemplo, designar a cierta persona solo para aperturar o cancelar cuentas bancarias.
