Los regímenes fiscales, al igual que la ropa, para sacar el mejor provecho deben ser pensados a la medida. Esto es, si eres de complexión delgada, bajo un saco holgado te costará trabajo moverte. Por el contrario, si tu complexión es robusta, un saco pequeño te quedará muy ajustado, con riesgo de romperlo.
Ahora bien, en los regímenes fiscales sucede algo similar. Si tu persona moral percibe ingresos de 10 millones anuales, sería más conveniente tributar como RESICO persona moral que pagar impuestos como régimen general, debido a que, en este último, pagas impuestos con base en lo que facturas, con independencia de si lo cobraste o no.
Por otra parte, si tus ingresos mensuales como persona física exceden los 300 mil pesos, no puedes tributar como RESICO, pues este régimen está pensado para ingresos anuales no mayores a 3.5 mdp.
En términos generales, así funcionan los regímenes fiscales. Recuerda que cada caso es particular, por lo que se deben analizar otras variables, como el giro de la empresa, productos o servicios que oferta, entre otros, a fin de elegir la mejor opción.
Te recomiendo realizar este ejercicio a cierre de año. Con ello, tendrás posibilidad de visualizar el siguiente año bajo un régimen fiscal diferente y, en caso de convenir, realizar en enero el cambio.

Saco a la medida
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