El IVA no es tuyo. Lo cobras al cliente y luego lo enteras; si lo mezclas con tu caja, un día no alcanzará para pagarlo.
¿Qué hacer?
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Sepáralo desde que cobras en una cuenta o “bolsa de IVA” y no lo uses para compras/gastos.
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Cada mes, revisa que lo separado coincida con lo que declararás y programa su pago para evitar recargos.
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Si vendes “a crédito”, regístralo cuando lo cobras para no pagar antes de tiempo.
Con estas ideas —separar, revisar, calendarizar y registrar— el IVA deja de ser un dolor de caja y tu negocio camina en paz.
La pregunta es: ¿cómo lo estás manejando hoy?.
Desde Precissa ayudamos a las empresas a ordenarlo y a tener claridad mes a mes.
Revisémoslo juntos.
