Hay quienes piensan que con declarar los ingresos y deducir solo los gastos reflejados en el estado de cuenta basta para poder decir que en el negocio se hace bien la contabilidad, pero esto no es del todo cierto.
Con mucha frecuencia, al cierre del mes, quedan muchas facturas sin relacionarse con la contabilidad, esto por diversas razones: facturas que no se cancelaron por errores en el sistema, viáticos pendientes de comprobar, caja chica que no se ha reembolsado, compras y gastos que se “traspapelaron”, etc.
No obstante, desde que el SAT inició una campaña de revisión profunda donde toma en cuenta tanto lo declarado como lo que se encuentra en CFDI, es imprescindible revisar todas las facturas, tanto de los ingresos como de los egresos, para identificar por qué no están en la contabilidad y poder determinar qué acciones tomar, es decir, provisionarlas, buscar su cancelación, etc.
De esta forma, se cuida no solo que los números presentados estén correctos, sino que se va cuidando que todos los CFDI estén en armonía con la contabilidad y declaraciones, así no se le dan motivos al SAT para que nos envíe correos con diferencias.
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