La autoridad, en su incansable tarea recaudatoria, busca mecanismos nuevos de persuasión para el pago de impuestos. Dentro de todas sus formas, existe el envío de correos masivos, donde determina supuestas diferencias en la declaración y pago de impuestos, dejando a cargo del contribuyente desvirtuar lo que ahí señala.
Desde hace un par de semanas, un nuevo correo de invitación entra al ‘juego’. Es decir, ahora el SAT determina diferencias entre lo que se está declarando y lo que tus clientes informan en la Declaración Informativa de Operaciones con Terceros (DIOT). Para ello, te recomiendo revisar contabilidad, cobranza y facturación, a fin de confirmar que lo declarado sea lo correcto, acto seguido presentar un caso de aclaración desde la página del SAT, para justificar los números declarados.
No está de más recordar que esto lo hace un robot y no como tal una persona; no obstante, cuando no se atiende un correo, se corre el riesgo de que ya intervenga un humano para atender el tema, lo que podría desembocar en la restricción de los sellos de facturación.
Desde hace un par de semanas, un nuevo correo de invitación entra al ‘juego’. Es decir, ahora el SAT determina diferencias entre lo que se está declarando y lo que tus clientes informan en la Declaración Informativa de Operaciones con Terceros (DIOT). Para ello, te recomiendo revisar contabilidad, cobranza y facturación, a fin de confirmar que lo declarado sea lo correcto, acto seguido presentar un caso de aclaración desde la página del SAT, para justificar los números declarados.
No está de más recordar que esto lo hace un robot y no como tal una persona; no obstante, cuando no se atiende un correo, se corre el riesgo de que ya intervenga un humano para atender el tema, lo que podría desembocar en la restricción de los sellos de facturación.
